La perversidad del tráfico de influencias

By 0 Comment
Tan pecaminoso como cualquier delito de los que tipifican la corrupción administrativa en el ejercicio de funciones públicas, es el tráfico de influencias para timar al Estado y la retaliación a la que se dedican quienes no son complacidos por funcionarios que no se doblegan a sus pedidos. La práctica del robo vulgar al erario a la que por muchísimos años se dedicaron, bajo la sombra de la inmunidad y la impunidad, algunos encopetados de la rancia sociedad local, siempre estuvo acompañada del tráfico de influencias. Envalentonados por el abolengo y la descendencia hay quienes creen que los tiempos no han cambiado, que la sociedad no se ha desarrollado y modernizado, que el Estado no ha avanzado en su institucionalización y modernización, y quieren seguir en lo mismo. Pero no son todos los que están ni están todos los que son, y hay servidores públicos conscientes de sus responsabilidades y obligaciones frente a los contribuyentes, que no se doblegan ni aceptan viles intimidaciones que en el pasado sí pudieron tener afecto, pero en un clima de libertades, respeto y democracia como el que vivimos, ya no funcionan. Sin embargo, con herramientas politiqueras y de presión, esos traficantes de influencias no cesan en su afán de adquirir, acumular y acrecentar riquezas a expensas del Estado, aún cuando se supongan y proyecten como paladines de la defensa del interés público. Si como se ha filtrado, las acusaciones formuladas contra el ex director de Bienes Nacionales, Elías Wessin Chávez, son tan débiles y desmontables por la gran carga retaliativa que contienen por su negativa a ceder a pedidos de tráfico de influencias, ¿irá la Justicia a castigarlo? ¿Por qué? ¿Por rechazar pretensiones indignantes en perjuicio del erario? ¿Por hacer el trabajo y ejercer las funciones que le fueron encomendadas con decoro y responsabilidad? Si así fuera, el joven ex funcionario, ex diputado, ex ministro, debería más bien ser reconocido y valorado justamente. Su ejercicio público ha dejado una impronta de laboriosidad, de decencia, de vocación de servicio, y los resultados han de pesar más que cualquier acusación veleidosa, tal vez más producto del disgusto de quienes no siendo complacidos en su intento por estafar al Estado prefieren valerse de posiciones coyunturales para procurar dañar reputaciones. Afortunadamente, Wessin Chávez no se ha plumeado. Está dispuesto a echar el pleito y a desnudar con argumentos válidos la infamia de los que fabricándole un expediente buscan doblegar su fortaleza humana, movidos por sentimientos vengativos, malsanos y de falsa defensa del interés público. Que se desnude la trama, que el país sepa toda la verdad y que se vierta la acción sacra de la Justicia contra los lobos que, disfrazados de mansos corderitos, esconden sus grotescos propósitos. Fuentes: LaBazuca.com

TAGS:

Deja un comentario