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En nombre del Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC) agradecemos a la Coalición Acción por la Justicia y la Seguridad, y a sus respectivas organizaciones miembros por la invitación.

Es justo reconocer que este foro rompe esquemas excluyentes, y por tanto obsoletos, sobre la discusión de los problemas que nos atañen a todos, de manera especial al pueblo que decimos representar y concernido por ende, en los segmentos de esta convocatoria.

Suplir una visión colectiva de la justicia y la seguridad del país que queremos, es lo que nos convoca hoy. El conjunto de ideas y análisis que aquí esbocemos debe ser el comienzo de un proceso de despolitización de las altas cortes y profesionalización de los órganos que gestionan la seguridad ciudadana.

La globalización ha aumentado la complejidad de las sociedades, hay una sobredemanda de aspiraciones individuales y colectivas que rebasan a las instituciones sociales tradicionales.

En consecuencia, este foro debe ser el inicio de una conciencia colectiva que se expanda a todos los estamentos de la sociedad, primordial y conveniente para el buen funcionamiento de la democracia, con la participación pro-activa de los actores básicos llamados a emprender las reformas políticas en su conjunto y las subsecuentes reformas sociales y económicas. Esto es, gobierno, partidos y sociedad civil, en su sentido más amplio.

La palabra clave aquí es despolitización, lo que no implica la desaparición de la política ni la pérdida de sus fines. Es más bien, el reforzamiento de la misma y del sistema democrático, atrayendo ciudadanos responsables que asuman el rol que por la intransigencia partidaria y la separación que comporta tal actitud, les han impedido participar en la elaboración de las estrategias de cambios y desarrollo deseados.

Si luchamos por una democracia con sentido y dirigida hacia logros institucionales, una justicia despolitizada es el primer eslabón de la cadena, la seguridad profesionalizada y efectiva le seguirá como sub-producto de un sistema jurisdiccional funcional.

Apenas concluidos los pasados comicios, debemos verlos como referencia para los cambios institucionales impostergables. Es tarea pendiente, recomponer “el sistema electoral colapsado” tal cual lo expresó el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP)…y todo lo que se desprende de ello, tomando en consideración dos aspectos básicos: (1) darnos los marcos legales apropiados y (2) que hombres y mujeres capaces con una hoja de servicio intachable, lo más alejados del partidarismo, sean los que conduzcan y juzguen los procesos.

Sin credibilidad en los actores del sistema de justicia electoral, no habrá garantías de legitimidad en el futuro. Esta conclusión debe extrapolarse a todo el entramado del sistema judicial.

El primero llamado a concertar un amplio pacto político-social y comprender que los cambios institucionales no esperan, es el gobierno. Su legitimidad cuestionada, puede salvarse en la medida que atienda los reclamos que desde este y otros foros habrán de realizarse.

En esa perspectiva, en toda crisis post-electoral la actitud de los gobiernos que asumen la redefinición política que da lugar a nuevas formas de participación y creación de espacios con nuevas modalidades de gestión gubernamental, da como resultado la gobernanza y la eventual reingeniería del estado que hace superar con creces cualquier vestigio de crisis.

Una representación política diezmada, salida de unas elecciones altamente cuestionadas, con altos cargos propensos a la imposición automática de mayorías; tiende, entre otras crisis de representación, según estudios del BID aplicados a Latinoamérica, “a crear en el ciudadano apatía, confusión, desorientación, desafección y desinterés por la política, ‘caldo de cultivo’ para desembocar a una Democracia fallida, entendida como una democracia sin contenido político y, por lo mismo, sin la posibilidad de garantizar la satisfacción de las cada vez más amplias necesidades y demandas de las sociedades”.

No es conveniente la creación de un clima político ficticio de autosuficiencia por parte del gobierno, en base a resultados porcentuales altamente debatidos y no explicados satisfactoriamente por las jurisdicciones electorales vigentes.

Si no somos capaces de comprender esta dinámica, la ingobernabilidad será la secuela ineludible.

En esa tesitura, el dialogo, la creación de estos espacios y los pactos que de ellos emanen es la mejor fórmula que tiene el gobierno de reivindicar la credibilidad y la legitimidad del sistema, en el seno de la sociedad.

Finalmente, nos sumamos a este esfuerzo de las organizaciones que lo han prohijado y proponemos que las acciones conjuntas nos conduzcan, en líneas generales, a un Pacto con los siguientes objetivos: (1) reducir el costo del Estado; (2) mejorar su desempeño y (3) hacerlo más responsable (accountability) y por ende, más transparente. Esto sin duda, comportará el rescate de la justicia y la seguridad.

Experiencia lograda en otras latitudes con civismo, voluntad y sacrificio, cualidades que a nosotros los dominicanos nos sobran

 

Gracias

Elías Wessin Chávez

Presidente

PQDC

13/07/2016


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